¡EL RETO DE VIVIR SIN EXPECTATIVAS!

¿Cuántos de nosotros no hemos sentido por lo menos alguna vez una profunda decepción frente a una expectativa que nos formamos con alguien, con una relación, un trabajo, un viaje y en general con cualquier experiencia?
Pareciera fácil decir que vive feliz quien no tiene expectativas y que en cambio hay que vivir la vida conforme llegue, fluyendo con el devenir y estando realmente en el momento presente.
 
 
estudiante 
 
Sin embargo, creo que se trata de un verdadero desafío o por lo menos para mí lo ha sido; fuí proclive por mucho tiempo a idealizarlo todo y precisamente fue este, uno de los focos de mi aprendizaje personal.
Han sido varias las expectativas no cumplidas, pero he aprendido a entender que la frustración y decepción son sentimientos que yo misma he fabricado al asignarle en mi mente un guion y un personaje a las personas que llegan a mi vida, quienes, ignorando la obra, terminan haciendo lo que sienten, lo que les corresponde y necesitan, no siempre coincidiendo con mis expectativas y deseos.
Todos tenemos una maleta de viaje, llena de experiencias que nos marcaron y nos definieron, incluso al nacer, llegamos influenciados por informacion Transgeneracional y experiencias emocionales vividas por nuestros ancestros y el ambiente emocional que vivían nuestros padres al concebirnos, así que será difícil esperar que entendamos siempre la forma de actuar de otra persona, que es un universo entero.
Pero a pesar de esta realidad, insistimos en mantener un patrón de perfección que nos exigimos a nosotros mismos y a los demás, una imagen idealizada desde la mente, alimentada por nuestras propias carencias y creencias irracionales sobre lo que debe ser, lo aceptable socialmente, lo normal, lo adecuado etc, etc.
 
 
 
pareja
 
 
Como resultado de esto vivimos sumidos en el universo de nuestra mente, en dos tiempos inexistentes: pasado y futuro, acumulando frustraciones y desengaños, que lejos de ser responsabilidad de alguien más, son producto de nuestra necesidad inconsciente de buscar identidad y bienestar en algo externo y no en nosotros mismos.
Así que, si no me siento suficientemente valioso o merecedor, intentaré suplir estos vacíos con personas que me lo hagan sentir, con trabajos donde me reconozcan lo valioso y capaz que soy o con una nueva aventura sexual, un nuevo reto profesional o académico y en general con experiencias que me produzcan euforia y desconexión.
 
 
 
selfie
 
 
Logrando anestesiar con ello, las heridas mal sanadas, dejar en la sombra aquellas áreas que he declarado como innombrables, por dolorosas o porque me avergüenzan, pensando que el silencio y el tiempo dejarán ir esos recuerdos, tristezas o miedos vividos o aprendidos.
Por eso, si por alguna informacion recibida de mis ancestros o vivida a temprana edad, comencé a creer que no era suficiente, que no valía o no era digna de amor simplemente por existir y que debía agregarme valor, aprendí a hacerlo a través del dinero, de los logros o de las demás personas.
 
 
 
mujeres rojo
 
 
 
Esta forma de vivir me llevará por un camino de innumerables frustraciones, porque ni esa amistad, ni esa pareja, ni ese viaje o trabajo lograrán llenarme y tampoco calmarán mi vacío y seguiré viviendo mi vida como un ser dormido, proyectando mi felicidad en los demás, llenándome de expectativas.
Seguiremos culpando entonces a los hombres, a la envidia de las mujeres, al gobierno corrupto, al sistema patriarcal o al liberalismo económico, sin hacernos responsables de lo que nos corresponde.
 
 
piruleta
 
 
No es de extrañar que alguien sabiamente haya concluido alguna vez, que “vemos el mundo no como es, sino como somos” proyectamos aquello que somos y creemos, manifestamos en el mundo experiencias a partir de lo que llevamos dentro a nivel muy inconsciente y lo único que necesitamos es responsabilizarnos de aquello.
Todo esto supone un camino de autoconocimiento, recobrar los recuerdos dolorosos para sanarlos, dejar ir aquellos viejos patrones que ya no funcionan e integrar nuevas formas de pensamiento.
 
 
 
autoconocimiento
 
 
Se acabarán los “culpables”, ya no serán los otros y tampoco nosotros mismos, porque la responsabilidad no tiene nada que ver con la culpa, este sentimiento además de toxico e inútil, es tremendamente violento, siempre busca castigo, en lugar de crecimiento o aprendizaje y vuelve a dejarnos en el rol de víctimas, desposeídas de cualquier poder.
Solo asumiendo que he participado en mis resultados, en mis experiencias, en mis relaciones y en todo lo que vivo con un alto grado de influencia, recobraré el poder para generar un cambio real, en aquello que manifiesto en el mundo.
Cuando me hago responsable de mi mismo, entiendo que nada afuera puede llenar ningún vacío, ni resolverá ninguna necesidad que crea tener, porque si me siento solo, viejo, torpe, poco interesante, poco valioso o incapaz, encontraré personas o experiencias que de una u otra forma confirmen mi creencia y lo que es peor, seguiré viviendo una vida llena de expectativas y tarde o temprano, frustraciones.
Todo ello me hace un habitante de un tiempo futuro, imaginario e improbable, porque lo mas seguro es que todas aquellas expectativas sean irrealizables, porque no puedo manifestar en el mundo aquello que no he cultivado en mi interior.
 

“cómo es adentro, es afuera”

 
mujer brazos abiertos
 
 
Una vida sin expectativas es vivir una vida consciente y responsable, en el momento presente, cultivando en mi todo aquello que deseo ver manifestado en mi mundo, desde la integridad, la honestidad y el respeto en primera persona siempre.
 

PAULA LILIANA GONZALEZ GOMEZ
Acompañante en Bioneuroemocion.
Coach en Programación neurolingüística

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