Incoherencia Emocional

¿Por qué decimos sí, cuando queremos decir no?¿por qué insistimos en relaciones, en rutinas, en actividades que no queremos hacer? Y preferimos quejarnos por nuestro malestar, ¿sin hacernos responsables de aquello?

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La incoherencia emocional consiste justamente en un estado de estrés emocional o malestar físico producto de no tener armonía ni estar alineado entre lo que pienso, lo que siento y lo que hago.

Es el resultado de una falta de rectitud y honestidad frente a nosotros mismos. Pero transitar ese estado, es más frecuente y común de lo que quisiéramos y es la fuente de numerosas dolencias físicas, enfermedades y en general un gran, “mal estar” emocional. Sin embargo, es importante entender que es producto de una variedad de factores, que si hacemos conscientes nos irán sacando de esa sensación de insatisfacción constante y nos irán llevando poco a poco en el camino de la integridad y la coherencia.

Vamos a revisar entonces algunos ejemplos clásicos de la incoherencia de la que hablo:

  • “Voy todas las semanas a visitar a mi madre, o la llamo habitualmente, a pesar de que cada vez que hablamos me pongo enfermo, discutimos, o me siento atacado, criticado, o culpable por no hacer las cosas como ella quiere.”
  • “Me ocupo de todos, de todas las tareas en casa, en el trabajo, soluciono los problemas de todos y nunca encuentro tiempo para mi… me siento sobrepasada (o)”
  • “Tengo una relación donde no me siento vista (o), valorada (o), o querida(o), donde no hay reciprocidad entre lo que doy y lo que recibo, pero no soy capaz de abandonarla.”
  • “Odio mi trabajo, pero no tengo alternativa, tengo que quedarme aquí, finalmente es un trabajo por el que me pagan y me permite vivir y pagar mis obligaciones”.
  • “Quiero formar una familia, pero me encuentro con hombres o mujeres que no se comprometen”.
  • Mi pareja no me tiene en cuenta en las decisiones, siempre se hace lo que ella diga, pero yo prefiero callar para evitar discordia y confrontación”.

En el camino hacia la coherencia, tendremos que asumir para empezar, el gran reto y camino del autoconocimiento. Sócrates decía: “Una vida que no es examinada es una vida desperdiciada” y la experiencia de conocerse a si mismo, es una decisión que se toma día a día, aunque muchos pretendan sacarse una foto, construir un personaje inmutable en su cabeza y cantar la canción rayada de: “ yo soy, esto o aquello” una proyección constante del pasado, una versión trasnochada de lo que somos en realidad.

Nos da tranquilidad estructurar un personaje con el que nos identificamos y con esta mascara vamos por la vida asumiendo roles, negándonos rotundamente la posibilidad de evolucionar, mediante el descubrimiento diario de lo que somos.

Este, es el primer compromiso para alcanzar una nueva forma de estar en el mundo. Olvídate de ese que crees que eres, y empieza a vivir ahora mismo, no puedes moverte porque tienes la rigidez de un cuerpo lleno de pasado.

Si decido creer que SOY UN TIPO FUERTE, PRACTICO, RACIONAL, SEGURO Y EXITOSO difícilmente me permitiré abrirme a mi vulnerabilidad, emocionalidad, a mis miedos, que me harán sentir inseguro en algún momento, y que también hacen parte de mí y son estados de los que sin lugar a dudas se puede aprender muchísimo.

Es Vivir constantemente en tiempo presente, atentos a lo que sentimos en cada momento, con apertura y sin reprimir o rechazar ninguna emoción, sentimiento o estado, porque no puedo eliminar ninguna cualidad o “defecto “de mi ser, sin amputar una parte esencial de mí mismo.

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En este proceso de autodescubrimiento también es esencial que conozca mi historia, la pública y la oculta, la que me narro en mi dialogo interno y la que existe en mis creencias inconscientes y son las que determinan mi vida y mis elecciones.

Entiendo entonces que el porcentaje de autodeterminación y libre albedrio del que gozamos es bastante reducido y no llega al 6%, porque la parte restante es un universo de creencias, programas y filtros, estructurados de manera inconsciente a partir de mi historia personal y la de aquellos que me precedieron.

Entender que existen códigos y dinámicas familiares invisibles de las que hago parte y a las que soy leal sin saberlo.

La transmisión de la información de experiencias emocionales de generación tras generación constituye una ley biológica de supervivencia y saberlo me brinda herramientas y recursos para entenderme y conocerme.

Así, con una mirada inocente y sin juicio puedo observar mis conductas y podré alinearme en coherencia entendiendo de dónde vienen:

De esta forma y para evidenciarlo en algunos ejemplos, voy a explicar dos casos:

Si racionalmente y desde mi parte consciente repudio y juzgo el aborto y aun así, termino tomando esta decisión en total incoherencia, podría servirme mucho entender por ejemplo, que en mi familia, hay historias de mujeres excluidas y desterradas de su clan, por embarazos fuera de regla o de la “legalidad del matrimonio” y si para nuestro cerebro primitivo la exclusión del clan equivale a la máxima vulnerabilidad  y la muerte, será natural por tanto que mi mandato inconsciente sea no afrontar la experiencia de un embarazo fuera de regla, porque perciba en ello un peligro de supervivencia y pese a mis ideas y criterios conscientes decida abortar, entrando en manifiesta incoherencia y generando profundos sentimientos de culpa por mis propios reproches y juicios frente al tema. 

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Puede suceder algo similar frente a la elección del divorcio: Si por una parte me encuentro en una relación de pareja disfuncional o desequilibrada, en la que no me encuentro bien o feliz, pero me siento incapaz de romperla, porque el mandato familiar, es que los matrimonios son sagrados, no se rompen y mucho menos por parte de la mujer, que esta llamada a mantener la unión de la familia y el clan.

Si tu madre, abuela y bisabuelas lo hicieron, y se mantuvieron firmes en su rol, ¿quién eres tú para hacer algo distinto, romper con esa lealtad y tener algo mejor? Eso puede hacerte sentir en tu fuero inconsciente que no haces parte de esa gran familia o no eres digna de ella, y una de las necesidades básicas de todo ser humano es SU SENTIDO DE PERTENENCIA.

Puede ocurrir así también a algunos hombres, sin duda a quienes el código familiar les impone hacerse cargo de otros, ser valiosos solo en su dimensión de proveedores de una familia, hombres que solo se sienten vistos y merecedores en su rol de hacedores “hacer para” “proteger” “salvar”.

Una vez entiendo que hay una creencia raíz que desconocía, alimentada por la experiencia emocional de mis ancestros y mi entorno, puedo apreciar mi realidad con otros ojos, desaparecen el juicio y la culpa, emociones toxicas que me alejan del amor y respeto por mi mismo, me debilitan y me sumergen en un estrés emocional constante. 

Cuando hago consciente una creencia que ignoraba que tenía, puedo desmontarla de mi realidad y eso me devuelve el poder de autodeterminación, factor esencial para construir una vida en coherencia.

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No está de más decir, que en ese descubrimiento es posible que lleguemos a necesitar ayuda, y no estará mal pedirla, hay quieres tienen autoridad de vida, recorrido en esa dirección, formación y estructura para brindarnos herramientas y recursos o para ayudarnos a descubrirlos en nosotros mismos.

Cada día tenemos la posibilidad de elegir la información que dejamos entrar a nuestra cabeza, las personas a las que damos voz en nuestra vida…pero muchas veces insistimos en mantenernos en el bucle ya conocido, sentados en el clavo ardiendo, cómodamente incomodos con nuestras rutinas ya instauradas.

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La coherencia emocional habla mucho del amor que nos tenemos a nosotros mismos... las personas con una sana autoestima no se plantean ir en dirección distinta a la que sienten y piensan, y si en algún momento  lo que sienten y piensan va en caminos distintos, saben parar y buscan dentro de ellos mismos, la forma de conciliarlo, lejos de las garantías, la comodidad y el nirvana... esa rectitud se encuentra justamente en un terreno movedizo, sin garantías, lo que producirá vértigo y miedo, pero te aseguro, que una vez cruzas ese puente tus pies se afianzarán en la vida y descubrirás que siempre valdrá la pena apostar por ti, lejos del ilusorio peso de ser perfectos!!!

Las personas que se aman a sí mismas trabajan diariamente en su asertividad, saben poner límites, ¡saben decir no! cuando lo necesitan y entienden que su bienestar debe ir delante de su necesidad de agradar para sentirse amados, porque entienden que el amor esencial, ese que llena y da paz es el que proviene de adentro hacia afuera, no ocurre al revés.

Amarnos incondicionalmente significa entender que no necesitamos ser perfectos para ser amados, por tanto, abrazamos todo lo que somos: miedo y fuerza, generosidad y egoísmo al mismo tiempo. Decirnos siempre: ¡TE LO MERECES Y LO VAS A LOGRAR!!! Es pintarnos un SI en la frente antes de salir cada día, sabiendo que nadie daña a otro queriendo, y siempre que fallamos y nos equivocamos lo hacemos transitando nuestro propio aprendizaje y vulnerabilidad.

 

PAULA LILIANA GONZALEZ GOMEZ

Acompañante en Bioneuroemocion.

Coach en Programación neurolingüística

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